Vietnam: 9 tradiciones y costumbres vietnamitas

Vietnam es un país increíble situado, casi literalmente, en la otra punta del mundo. Cada vez son más los amantes de las aventuras que se atreven a viajar al sudeste asiático para conocer esta gran joya y descubrir sus encantos. Uno de los atractivos más grandes se encuentra en su gente. Los vietnamitas, amables por definición, componen una cultura completamente distinta a la nuestra, con una forma de vida diferente y unas tradiciones que en nada se parecen a las que tenemos nosotros. Hoy os cuento algunas costumbres que nos sorprendieron durante nuestra aventura en Vietnam.

La buena educación, siempre lo primero

Foto: Francisco Elorriaga

Una de las cosas que más nos llamó la atención de nuestra estancia en Vietnam fue la cordialidad que recibimos por parte de toda la gente con la que tuvimos la suerte de tratar. Durante nuestras dos semanas tuvimos toda clase de problemas – os lo aseguro – y siempre encontramos a gente dispuesta a ayudarnos. Los vietnamitas, por lo general, son enormemente hospitalarios y no dudan en ayudarte si pueden, casi siempre desinteresadamente. A nosotros nos ayudaron con los transportes, con las diferentes excursiones, nos prestaron duchas cuando más las necesitábamos, nos permitieron dormir en la recepción de un hotel, me ayudaron a arreglar un móvil terriblemente defenestrado… siempre con una  sonrisa. Sorprende ver la facilidad con la que son capaces de regalarte la mejor de sus sonrisas.

Dos manos mejor que una

Otra de las cosas que llaman la atención en Vietnam la vemos cuando llega el – doloroso – momento de sacar la cartera para pagar en cualquier restaurante, hotel o local. Al sacar el dinero o la tarjeta, veremos cómo siempre nos lo cogen utilizando las dos manos. Al principio puede pasar desapercibido o podemos pensar que estamos tratando con una persona con poca fe en sus habilidades prensiles pero al final te acabas dando cuenta de que es un gesto muy común y repetido en todos los sitios en los que vas a pagar. Esto tiene una explicación. Al parecer, en Vietnam lo correcto y más respetuoso es sujetar el dinero con dos manos al recogerlo o entregarlo. Una variante de esto cogerlo con una mientras con la otra se tocan la muñeca. Parece una tontería pero es un gesto simple que ellos mismos aceptan con agrado cuando lo hacemos nosotros.

El tráfico vietnamita… preparaos para el infierno

Foto: Francisco Elorriaga

El tema de las carreteras en Vietnam es un auténtico caos que merecería un post aparte y seguramente lo tendrá. Pero no hablo de un caos real. Es más bien el mismo caos que vuestra madre se puede encontrar en vuestra habitación después de todo el fin de semana. Un caos controlado fácil de dominar y en el que os acabaréis desenvolviendo perfectamente en poco tiempo. Lo principal es que ya podéis olvidaros de esperar en un paso de cebra a que el tráfico pare, NO VA A PASAR. Las miles de motos que circulan forman un río sin fin que nunca va a parar. Lo único que podréis hacer es caminar, caminar lento, a paso seguro y esquivar los vehículos. No os preocupéis, ellos os verán y también se moverán para no llevaros por delante. Cruzar una calle en Vietnam se convierte en una especie de trabajo en equipo en el que peatón y conductor colaboran para no tener un accidente potencialmente mortal. Hacedme caso, cuando le cojáis el truco os dará mucha rabia volver a tener que parar ante un semáforo en rojo.

Prepárate para regatear

Vietnam es un país con una fuerte tradición regateadora. Se regatea en mercadillos, en locales y hasta a la hora de coger un taxi. Al contrario de otros sitios en los que he estado, la negociación en este país es bastante más amable. Eso no quiere decir que vayan a ceder, pero sí que la negociación será más amables e incluso divertida que en otros países. Hace poco escribí una entrada con algunos consejos para regatear en este tipo de establecimientos…

No se os ocurra rechazar la comida

Más allá de que ya de entrada rechazar comida debería estar penado por la ley, hacerlo en Vietnam está visto como una terrible falta de educación. Los vietnamitas son por norma general muy hospitalarios, a veces incluso pueden llegar a ser pesados. Armaos con la mejor de vuestras sonrisas y no se os ocurra rechazar comida si os la ofrecen. OJO, siempre hablando de cuando os la ofrecen GRATUÍTAMENTE. En casi todas las ciudades y pueblos importantes os intentarán colar algo para que compréis. A ellos si que les podéis decir que no, amablemente, por su puesto.

Obviamente, normalmente no os van a invitar a comer o cenar así como así. Pero es muy normal que traten de invitaros a té o a algo de fruta. Esto es señal de que sois bienvenidos donde estáis por lo que sería considerado descortés rechazarla. Algo que también resulta chocante es que, una vez terminado de comer, está mal visto ofrecerse a recoger la mesa o fregar los platos.

¡Bares, qué lugares!

Siendo de un país como España, con gran tradición por los bares y por salir con los amigos, llama la atención cómo los vietnamitas se parecen a nosotros en ese aspecto. Y puede que incluso nos superen. Durante todo el día podemos ver a grupos de personas de todas las edades sentados en la calle, frente a bares o restaurantes pasando el rato y divirtiéndose. En ese sentido, los vietnamitas son personas terriblemente sociables acostumbradas a hacer su día a día fuera de su casa. Adultos y jóvenes se juntan para comer, para beber o simplemente para hablar a prácticamente cualquier hora del día.

No tan puntuales…

Una de las cosas que te dicen y lees siempre antes de viajar a Vietnam es que allí la gente es muy muy MUY puntual. Nosotros descubrimos de primera mano que esto no es del todo exacto. Su impuntualidad no llega al del estilo mediterráneo, claro, pero los vietnamitas tienen una forma bastante peculiar de hacer las cosas. Olvídate de ver un ticket cuando compres billetes de bus y no te pongas nervioso cuando veas que han pasado más de diez minutos y el autobús no ha pasado. En este país todo va a otro ritmo, no desesperes, al final acabará llegando.

¡El primer cliente!

Hoi An. Foto: Francisco Elorriaga

Si eres de los que le gusta madrugar y a primera hora de la mañana te da por entrar en una tienda es posible que los dependientes empiecen a tratarte mejor de lo habitual. Eso es porque seguramente seas el primer cliente que entra en el local. Para ellos, el primer cliente tiene un gran valor y de su satisfacción dependerá lo bien o mal que irá el negocio a lo largo de lo que queda de día.

Tranquilo, sigues sin ser famoso…

Físicamente, un occidental y un vietnamita se parecen en más bien poco. Habitualmente somos más altos que ellos, tenemos la piel más oscura, el pelo más claro, ojos más abiertos, forma de la nariz diferente… en fin, totalmente distintos. Esto les llama enormemente la atención, sobre todo a los más jóvenes. Si a esta curiosidad le sumamos que estamos en un país amable, extrovertido y educado ya tenemos todos los ingredientes para una buena anécdota. En muchos sitios, los vietnamitas más jóvenes nos pararán para sacarse fotos con nosotros como si fuéramos estrellas de Hollywood o futbolistas de primer nivel.

A nosotros nos sucedió varias veces en Tam Coc, donde encima coincidimos con varios colegios de excursión. Casi todos los chicos con los que nos cruzamos nos lanzaban un tímido – a veces no tan tímido – “Hello!” y varios grupos nos pidieron muy educadamente a ver si nos podíamos sacar una foto con ellos. Nosotros obviamente accedimos, nunca hay que decir que no a los cinco minutos de gloria…

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