Lo peor de viajar a Sri Lanka

Nuestro viaje a Sri Lanka fue toda una aventura, una experiencia maravillosa en la que disfrutamos como niños durante cada día hasta el momento en que nos tocó decir adiós a este increíble país. Pero a pesar de todo, también nos tocó lidiar con algunos problemillas y baches que complicaron nuestra estancia en la isla. Os dejo una pequeña lista con algunos de ellos.

Gastronomía de Sri Lanka… tan sosa como picante

Personalmente, odio el picante. No puedo soportarlo. Siempre he dicho que si alguien me ofrece una garrafa de cinco litros en agua en la que ha echado un par de gotas de tabasco, me verá llorar. Pues bien, en Sri Lanka TODO pica. Encontramos picante en todas las comidas, incluyendo también el desayuno. ¿Os imagináis unas tostadas de tomate con picante como para provocar un incendio? Pues a mí no me hace falta. Y da igual que digan que algo no es “spicy”, mienten…

A parte del picante, la gastronomía de Sri Lanka no se distingue por su variedad. Apenas podemos encontrar diferentes platos tradicionales y podemos acabar hartos de comer arroz. Eso sí, merece una mención especial el Kottu Roti, una maravilla que descubrimos en Anuradhapura y que no nos cansamos de comer durante todo el viaje.

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Kottu Roti

Olvídate de regatear en Sri Lanka

Da igual lo buen regateador que seas o los muchos países que hayas visitado en los que exista esta tradición. En Sri Lanka he encontrado a los regateadores más duros. Resulta imposible rascar unos céntimos por debajo del primer precio que te dan. En Tissamaharama recuerdo cómo una mujer prefirió perder una venta de 65 euros por no rebajar poco más de dos euros a unas figuras de madera que no los valían.

Billetes y más billetes

Lo peor de viajar a un país en el que la moneda está tan devaluada es la cantidad de billetes sin valor que acaban acumulándose en la cartera. Diez euros de los nuestros equivalen a casi dos mil rupias, así que imagina cuánto dinero tienes que sacar para estar allí una semana. También ocurre que, al tener tan poco valor su moneda, es fácil perder el control de cuánto dinero estás gastando de poco en poco.

Otro gran inconveniente es que normalmente no aceptan tarjeta en ningún local.

Inglish pitinglish

Reconozco que mi nivel de inglés es más bien medio tirando a bajo; el justo y necesario para poder sobrevivir sin morir de hambre y sin tener que dormir en la calle, pero el de la mayoría de los srilanqueños es aun peor. En muchos establecimientos de zonas turísticas se ponen nerviosos con solo escuchar la palabra “Hello”. Obviamente, esto supone un gran problema a la hora de hacerse entender.

Ir al baño y sentirse observado

No es extraño ir al servicio y notar ojos a tus espaldas, a tu lado o incluso encima de ti. No te preocupes; es la fauna de Sri Lanka. En más de un baño tuvimos que hacer nuestras necesidades rodeados de arañas, cucarachas, mosquitos y algún que otro reptil. Una vez te acostumbras, no pasa nada. ¡Recuerda que allí el intruso eres tú!

Las ciudades de Sri Lanka…. psé

Esta fue una de las grandes decepciones de nuestro viaje. Las ciudades de este país carecen de un gran atractivo turístico. La mayoría de ellas son parecidas a pueblos, con una carretera principal y viviendas a los dos lados. En el mejor de los casos cuentan con algún templo que puede merecer la pena ir a visitar, pero yo recomiendo no perder demasiado tiempo en busca de lugares emblemáticos. Un ejemplo de esto está en Tissamaharama, donde perdimos todo un día dando vueltas y vueltas entre coches, talleres y restaurantes de comida que dejaban mucho que desear. Recomiendo dedicar el tiempo a visitar sus montañas y disfrutar de su naturaleza, que es espectacular y donde verdaderamente reside la magia de esta isla.

Anurahapura, Sri Lanka
Anurahapura, Sri Lanka

 Cuidado con los perros

Es sorprendente ver la cantidad de perros callejeros que hay en Sri Lanka. Los hay por todas partes y finalmente se acaban convirtiendo en paisaje habitual de calles y carreteras. Pero conviene tener cuidado con estos animales, no son como los de España. Muchos de ellos muestran signos de enfermedad y nunca conviene tratar de tocar a un animal del que desconoces su estado.

A ver… nosotros lo hicimos, sí. Pero es que somos un poco gilipo…

Vecino de Sri Lanka
Vecino de Sri Lanka

Me estás estafando; yo lo sé y tú lo sabes

En Sri Lanka ocurre lo mismo que ocurre en cualquier sitio convertido en lugar de peregrinaje. La pillería está a la orden del día y es habitual que traten de sacarnos dinero por todo: aparcar la moto, entradas a templos minúsculos… mi recomendación es aceptar y no comenzar una discusión tonta por cincuenta céntimos.

Algo diferente es la entrada a algunos lugares turísticos donde el precio sí es desorbitado. Un ejemplo de ellos son los 35 euros que hay que pagar por subir a la Roca del León de Sigiriya. Desde lo alto pudimos ver unas vistas maravillosas, sí, pero desde luego no merecían el precio que te hacen pagar por ellas.

Extrema (y necesaria) seguridad de Sri Lanka

Hay que explicar que nosotros viajamos a Sri Lanka en una época complicada, tan solo unos días después de los terribles atentados de finales de semana santa. Es por culpa de esto que la seguridad fue máxima durante nuestra estancia. Tuvimos que pasar por controles de carretera cada media hora y nos revisaron a fondo antes de entrar en cualquier sitio turístico o emblemático del país. También hay que reconocer que es mejor así. Gracias a esas medidas de seguridad, nos sentimos seguros durante todo nuestro viaje.

Seguridad máxima en Sri Lanka
Seguridad máxima en Sri Lanka

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