Visita a los acantilados de Cliffs of Moher

Durante nuestro quinto día recorriendo Irlanda, hicimos la visita a uno de los lugares más impresionantes del mundo; Cliffs of Moher. Los acantilados de Moher es una de las visitas obligatorias en este país. Os cuento cómo fue nuestra experiencia recorriendo este espectacular paraíso natural.

Esa misma mañana nos levantamos en Galway, por lo que el despertador obligatoriamente tuvo que sonar pronto. No queríamos perder ni un minuto de tiempo. Desde Galway hasta Cliffs of Moher teníamos aproximadamente una hora y media de trayecto (siempre por el lado izquierdo, cómo no…). Lo cierto es que en este país, las horas de carretera se pasan bastante rápido; los paisajes por los que vas pasando son espectaculares y las carreteras están llenas de curvas. No tiene nada que ver con nuestras carreteras, donde puedes pasar una hora conduciendo en línea recta.

Al llegar a Cliffs of Moher lo primero que tuvimos que hacer, como siempre, fue pasar por la taquilla. La visita a los acantilados es gratuita, pero es necesario pagar por el parking, y al no haber ningún parking gratuito cercano… Lo malo de este sitio es que el aparcamiento no se paga por el coche, se paga en función del número de pasajeros que vayan en cada vehículo. Con el carnet de estudiante a nosotros nos salió por 4,50 euros por cabeza. Sin carnet de estudiante cuesta 6 euros.

Cliffs of Moher. Foto: Francisco Elorriaga

Lo primero que te encuentras al bajar de coche es un paseo con diferentes puestos y tiendas de souvenirs. Muchos de estos recuerdos son de Irlanda, no de Cliffs of Moher, y todos ellos tienen un precio desorbitado. Os recomiendo que no perdáis mucho el tiempo en estos sitios. Casi todo lo que venden lo podréis encontrar en cualquier ciudad y a mitad de precio.

Exposición de los Cliffs of Moher

La primera parada de la visita a Cliffs of Moher es la galería dedicada a los acantilados. En esta exposición nos explicarán a través de fotografías e infografías los diferentes procesos de formación de los Cliffs of Moher. También podremos ver qué clase de fauna nos encontraremos durante nuestro recorrido. Una de las especies más características son los pingüinos frailecillos. Nosotros no pudimos verlos porque no era la época del año adecuada. Otro factor a tener en cuenta de esta galería es que es aquí donde se encuentra los servicios, es importante no olvidarlo…

Cliffs of Moher. Foto: Francisco Elorriaga

Una vez terminada la visita a la exposición, toca ponerse serio, atarse bien los cordones y prepararse para comenzar la verdadera ruta por los Cliffs of Moher. Sales del museo, empiezas a caminar hacia donde “va todo el mundo” y, de repente, te das en los morros con uno de los paisajes más espectaculares que jamás has visto. Paredes verticales de más de 200 metros de altura que caen directamente al mar. Un mar azulado cuyas olas rompen contra ese colosal muro creado por la naturaleza. Es imposible no sentirse minúsculo asomándote a aquellos acantilados. También es difícil no sentir un poco de vértigo.

Cliffs of Moher. Foto: Alberto Pérez

Los Cliffs of Moher

La ruta por los Cliffs of Moher  consta de unos 8 kilómetros de longitud. El camino está perfectamente señalizado y cualquier persona puede hacerlo. Nosotros vimos a niños muy pequeños por el camino. Durante todo el trayecto vas bordeando los acantilados. La ruta tiene dos trayectos; uno pegado al borde, a veces a menos de medio metro del mayor (y ultimo) golpe de tu vida, y un segundo camino más alejado y seguro. Nosotros optamos por la vía mortalmente mortífera

Cliffs of Moher. Foto: Lucía Sevilla

Si os gusta la fotografía, Cliffs of Moher os volverá locos. A pesar de que hay diferentes miradores “oficiales”, miréis donde miréis encontraréis una buena fotografía para realizar. Es todo impresionante. Las sensaciones que tuve en este lugar son muy parecidas a las que tuve en el Gran Cañón del Colorado.

Al final del camino hay un nuevo mirador. Este es un lugar magnifico para sentarse en un sitio resguardado del viento y comer algo para reponer fuerzas. La vuelta se hace por el mismo camino, pero en menos tiempo puesto que seguramente hagáis menos paradas.

 

 

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